miércoles, 21 de febrero de 2018


           

                                                  X V I I I

 
Una belleza gris, un fruto herido
rendían a mis ojos sus colores
durante aquellos tiempos invisibles.
Y ahora, como entonces.
El hecho de mirar no se desliza
sobre las olvidadas sensaciones.
Es un paisaje ciego
que sólo resplandece si se acoge.
Cuánta belleza, cuántos frutos, cuántos
reflejos de la noche
atraviesan mi muerte
sin la policromía que supone
darse a luz por afán de la nostalgia,
aunque todo me ahonde.
Visión cautiva, eco
para rasgos innobles,
igual que aquellos años
cuya breve acuarela fue mi norte.
Mientras, sigo trazándome a mí misma,
pero ya no sé dónde.
 

                                                         (de HYPNOS EN LA VENTANA, 2009)

Lienzo de Manuel López Villaseñor

martes, 20 de febrero de 2018

   
                

      ABADES

 
Humedad sinuosa,
de alzadas yeserías
en íntimo palacio. 

Un rincón se desmaya
al socaire del tiempo,
cicatriz a mis ojos
cabizbajos, sin guía. 

Oh linde subterránea
que acomoda
su cauce
al crisol de lo oscuro,
privado sortilegio. 

Sólo las horas vagan
con fe por esta calle. 

Y el palacio dormita. 

Y la humedad despierta.


                                                                   (de LIENZOS DE CAL, 2008)

lunes, 19 de febrero de 2018




           XXXVI

 
Tan pequeña, tan íntima,
mozárabe y ufana,
en soledad ondea
su palma de herradura.
Quién pudiera soñar
otra vez San Baudelio,
los frescos infinitos
de su humildad herida,
y abrazar cada bóveda
tan fiel, tan en silencio.


                                                   (de REGAZO E INTEMPERIE, 2007)

domingo, 18 de febrero de 2018

    
                 

                                                         I I

                                          

Los augurios del bien desvanecían
su estela de infinito, cada paso
que el otoño bordaba por las calles,
cualquier gesto de huida silenciosa.

No hicieron falta más lamentaciones.

Volviste a las cenizas de un antiguo
hogar deshabitado, simplemente
encontraste tu cuerpo sobre ellas,
tal vez porque la tarde lo sostuvo
como un ara de mármol encendida.

Pero aquellos augurios sólo fueron
el cántico final de las bacantes,
el placer apagado y su castigo
bajo un cielo de púrpura tangible.

Quedabas libre para tu tristeza.

Entonces te cercaron los augurios
del mal, los mismos vientos impacientes
que alejaban la vida del camino.

No hicieron falta más lamentaciones.

Él ardía en tu templo, consagrado
entre dioses anónimos. Su lava
fue el regreso de todas las heridas,
la irrupción abisal de la amargura
desafiando tus senos, oro líquido
cuyas gotas sin fin extenuaban
hasta fundirte en ángel de tinieblas.

La huida silenciosa, los augurios,
las calles, las cenizas, el lamento,
un altar, un crepúsculo, tu vida.

Siempre la soledad. Ardías sola.


                       (de LANCE SONORO, 2007)

 Lienzo de Julie Mignard

sábado, 17 de febrero de 2018


        

TEORÍA DE LA VERDAD
 
 
La verdad es que nada
de lo que yo quería
ha buscado mi techo
más de lo necesario,
ni remedió mi suerte
mejor que la tristeza.
Lo cierto es que no tuve
la verdad por delante
si no era en el fracaso
repentino, tras muchas
ilusiones gastadas.
Ahora no es distinto
lo falso de lo cierto,
ni me es imprescindible
averiguarlo. Busco
todo cuanto quería
que me hubiese buscado.


                                                   (de TANTO VALES, 1996)

Lienzo de Jean Metzinger